Juzgan a un joven senegalés que denunció ser agredido por la Policía Local de Zaragoza

Redacción Arainfo
http://arainfo.org/2014/11/juzgan-a-un-joven-senegales-que-denuncio-ser-agredido-por-la-policia-local-de-zaragoza/

Según informan desde Derechos Civiles Zaragoza, el pasado jueves, 6
de noviembre, la Policía Local de Zaragoza “volvió a dar ejemplo de
prácticas racistas y violentas. En pleno centro de la ciudad, en el
barrio de la Madalena, se desencadenó una situación que acabó con una
persona detenida, tras haber sufrido abusos y malos tratos por parte de
los agentes. La policía detuvo a un chico de 22 años de origen senegalés
por haber cometido un supuesto delito de resistencia y daños, pasando
más de 24 horas privado de libertad”.
El joven ha denunciado ante el Juzgado de Guardia de Zaragoza las
agresiones sufridas, animado por el apoyo de los testigos que
presenciaron los hechos y por aquellas personas que, como él, sufren
estos abusos y malos tratos pero que por su condición de ‘sin papeles’ y
por el miedo a sufrir un acoso posterior, no se atreven a denunciar.
Según informa Derechos Civiles, el joven senegalés y un amigo estaban
en un banco de la Plaza de la Madalena. A las 22.00 horas
aproximadamente apareció un vehículo de la policía Local de Zaragoza con
dos agentes en el interior, informándoles que permanecían ahí para ver
cómo se encontraba su amigo que estaba ‘bebido’ y tumbado en el banco,
procediendo a llamar a una ambulancia. Una vez los agentes procedieron a
llamar a la ambulancia, comenzaron a decirle al joven que dejara de
tocar a su amigo, cuanto éste tan sólo le estaba explicando lo que había
sucedido y preguntándole si se encontraba bien. A continuación, uno de
los agentes le dijo al joven senegalés que se levantara del banco: ‘te he dicho que te apartes’, ‘vete, te estoy hablando de buenas, te he dicho que lo dejes y no quiero ir a malas
le profirió el agente, antes de dirigirse al vehículo policial para
volver al lugar donde se encontraba el denunciante y sin mediar palabra
asestarle tres porrazos en las piernas mientras le decía ‘te he dicho que te vayas’.
A continuación se personaron cinco coches y un furgón de policía
local en la plaza. El agente que previamente había agredido al joven, le
comunicó a un compañero suyo que éste se había negado a entregarle la
documentación. Sin embargo -según el relato de Derechos Civiles- hasta
ese momento no había sido requerida. El joven senegalés entregó entonces
su documentación. Al agente se le cayó al suelo y ordenó al joven que
la recogiera, a lo que el joven senegalés contestó que no tenía por qué
hacerlo si no se le había caído a él. El agente contestó: ‘tranquilo que lo voy a coger yo pero que sepas que te voy a poner una denuncia por desobediencia, espabilado’.
El agente comenzó a apuntar los datos del joven en una libreta y las
personas que se encontraban en la terraza de la plaza así como
viandantes que se pararon ante los hechos que se estaban produciendo,
comenzaron a pedir explicaciones a la Policía ante “el abuso y el uso de
la violencia injustificada” que estaban presenciando.
Estas mismas personas ante la amenaza de la posible denuncia del
agente al joven o por si él se decidía a denunciar los hechos ocurridos
confeccionaron una lista de posibles testigos, que entregaron al joven.
Los abogados de Derechos Civiles, lamentan que dicha lista de testigos
no pueda ser aportada en el juicio puesto que desapareció de sus efectos
personales una vez fue puesto en libertad.
Según cuentan sus abogados: ‘cuando todo ya se había calmado, ambos
amigos se dirigieron a otros bancos próximos observando que había un
señor merodeando en todo momento que se encontraba hablando por teléfono
pero sin darle más importancia. Pasados veinte minutos los dos se
dirigieron hacia el Albergue Municipal, estando en la puerta aparecieron
varios agentes de la policía Local de Zaragoza, así como agentes de
paisano’.
‘Me ordenaron que pusiera mis manos en la pared, que sacara todo lo
que tenía en los bolsillos y me quitara la chaqueta. Saque todo lo que
tenía en los bolsillos, me quité la chaqueta y puse mis manos contra la
pared. Un agente me cacheó de arriba abajo, me hizo quitarme las
zapatillas, cogió mi cabeza y me la puso contra la pared fuertemente,
presionando la misma. Mientras tenía las manos contra la pared, varios
agentes me propinaban golpes con la porra por todo el cuerpo. Uno de
ellos me dijo “vas a estar detenido por lo de antes” y así fui reducido
en el suelo. Otro me agarró fuertemente el cuello mientras varios
agentes me propinaban puñetazos y golpes en la cara y el cuerpo. A
consecuencia de esto empecé a sangrar fuertemente por la nariz’, comenta
el joven agredido.
‘Una vez fui esposado, un agente me dijo “estate quieto que te vamos a
atar los pies”, el agente comenzó a atarme los pies con una cinta
blanca. Fui introducido en los asientos traseros del vehículo de la
policía. Cuando el vehículo todavía no había arrancado, un agente me
dijo que me tenía que tumbar en los asientos, que no podía estar
sentado. El mismo agente me obligó a tumbarme a la fuerza, para ello me
rodeó el cuello y la cara con el cinturón de seguridad del vehículo
haciendo fuerza para tumbarme y comenzó a hacer fuerza del cinturón
tirando del mismo y me empecé a ahogar. Al mismo tiempo una agente desde
fuera del coche me estaba haciendo la burla con la lengua, tirándome
besos y mofándose de mí. Fui trasladado a comisaría mientras les
escuchaba decir frases como “desde cuando hay negros españoles” y se
burlaban de mí intentando hablar en francés y sin parar de reírse entre
ellos mientras me miraban’, termina su relato el joven agredido.
La atención recibida en la asistencia sanitaria también deja mucho
que desear, según observan desde Derechos Civiles. En las dos ocasiones
que el joven visitó el Hospital Nuestra Señora de Gracia fue visto por
los facultativos estando este esposado, es decir, pese a manifestar
dolores en la parte del hombro y en el brazo, no le fueron quitadas las
esposas, ni siquiera puestas hacia delante en vez de hacia atrás.
El joven senegalés se enfrenta este martes a un juicio por haber
cometido un supuesto delito de resistencia y una falta de daños, el
Ministerio Fiscal ha solicitado seis meses de prisión y una multa de 90
euros. A pesar de que el joven declaró estos hechos ante el Juzgado de
Guardia cuando estuvo detenido, la jueza de instrucción hizo caso omiso y
señaló fecha para el juicio.
Según informan desde Derechos Civiles, muchas son las personas que
por ser de origen africano, tener un color de piel distinto y estar en
una situación de indefensión y desprotección son agredidas, acosadas,
intimidadas y degradados por la Policía Local de Zaragoza y por su
Unidad de Apoyo Operativo, así ha sido denunciado por diversos
colectivos de apoyo a inmigrantes de esta ciudad en reiteradas
ocasiones, entre ellos SOS Racismo.
Para SOS Racismo el caso de este joven senegalés se suma a otros
muchos que ocurren en similares circustancias. En este sentido, SOS
Racismo y la Asociacion de Senegaleses han pedido una reunión con el
Ayuntamiento para pedir explicaciones por la cantidad de denuncias de
este tipo que ambas asociaciones estan recibiendo.
Desde Derechos Civiles recuerdan que lo habitual cuando una persona
decide denunciar una agresión policial es que la misma denuncia se
archive, que se quede en nada o que incluso acabe siendo condenada la
persona que denunció, lo que provoca que pocas personas confíen en
denunciar. Advierten también que no se trata una práctica exclusiva de
esta localidad, sino que es en todo el Estado donde se practica esta
represión tan brutal hacia cierto sector de nuestra sociedad,
inmigrantes, refugiados, sin papeles… personas que ven violados sus
derechos fundamentales a la vez que se les niega las oportunidades de
poder luchar por ellos.
Los abogados y abogadas de esta asociación recomiendan ‘denunciar
públicamente y hacernos eco de cada agresión, así como, intentar no
volver la cara cuando presenciemos éste tipo de abusos en la calle, pues
sirve para visibilizar los malos tratos policiales de índole racistas y
para intentar luchar contra la impunidad que las Instituciones y el
Gobierno ofrece a sus agentes de la autoridad’.

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