Sinrazón y vergüenza. Otro capítulo esperpéntico sobre lo justo y la justicia. En apoyo a nuestros vecinos Souleymane y Serigne

Grupo Derechos Civiles 15M Zaragoza,
 en el día de la marmota judicial del 9  de Noviembre de 2018.

Mientras sigue abierto el proceso judicial contra la Asociación de Inmigrantes Sengaleses en Aragón y el Grupo por los Derechos Civiles 15M Zaragoza por un supuesto delito de calumnias contra la Policía Local y como una muestra más de la versión maña de este circo judicial y represivo en el que se está convirtiendo nuestro país, hacemos público el siguente comunicado con motivo del sobreseimiento de la denuncia interpuesta por Souleymane contra la Policía Local, por una agresión sufrida en Zaragoza, hace ya más de un año.  En el comunicado,  hacemos historia de estos hechos, que son previos al proceso en el que las asociaciones citadas nos vemos envueltos y  queremos dar, con esta denuncia pública de la realidad de la impunidad policial que se vive en nuestra ciudad y del racismo institucional, un nuevo paso en la Campaña #ZaragozaNoseCalla, en marcha desde el mes de Septiembre y que, esperamos, pueda conseguir mejores resultados.

Como muchas sabréis, el viernes 13 de octubre 2017 nuestro vecino Souleymane recibió un golpe en la cabeza, junto a la nuca, propinado por un agente de Policía Local Zaragoza con la culata de su arma.  Informaciónes previas publicadas aquí:

Sobre racismo institucional y seguridad ciudadana en Zaragoza

Defender nuestros derechos no es odio. La represión que los viola, sí. Seguimos con Souleymane.

Souleymane, que fue detenido junto a Serigne y acusado de atentado por dos agentes, denunció la agresión. Unos meses después, el Grupo Derechos Civiles 15m Zaragoza fue admitido como acusación popular en el caso. Tanto Souleymane como su paisano Serigne tienen sendos permisos de residencia en regla y son trabajadores por cuenta ajena, lo que les ha librado de una injusticia mayor y más rápida. Pasado un año, ya conocemos los dos autos emitidos por Natividad Rapún, magistrada del Juzgado de Instrucción nº6, al respecto de sendas denuncias. ¿Adivináis cuáles son las conclusiones de la jueza a cargo?

¿Qué dice el auto sobre lo denunciado por Souleymane con la declaración prestada durante la instrucción por al menos otros tres testigos?

Pues que “no existen indicios racionales de que el origen” de las lesiones sufridas por Souleymane “fuera una agresión dolosa imputable” al mismo agente que, a su vez, le denuncia por atentado junto a otro compañero de la Policía Local de Zaragoza. Poco importa que al menos uno de los testigos haya declarado que podría reconocer al policía de paisano que pegó a Souleymane.

¿Qué dice el auto sobre la denuncia de los policías contra Souleymane y Serigne por delito de atentado?

En primer lugar, y a diferencia del otro auto, éste dice que los hechos recogidos en el atestado policial “han resultado indiciariamente acreditados a través de las diligencias practicadas, las cuales son suficientes para determinar la naturaleza y circunstancias de los hechos” y de quienes participaron en ellos. ¿Qué hechos? Pues los que relata única y exclusivamente el atestado policial y no concuerdan en absoluto con los de Souleymane, Serigne y los testigos.

También dice que “los investigados no sólo ofrecieron resistencia tratando de huir en todo momento, sino que también les acometieron provocando con ello lesiones de carácter leve en los agentes”. ¿De dónde sale eso? Pues del atestado y la declaración de los agentes. ¿Hay testigo alguno que afirme algo parecido? Ninguno. ¿Añade algo más la jueza de instrucción? Pues sí. De hecho, el auto asume que “lo que ocurrió” es lo que dicen los agentes, como si estos hablaran por boca de la jueza y de absolutamente nadie más:

Así, “los hechos” son: Serigne “propinó una patada en el tobillo” al agente que le detuvo y Souleymane golpeó al que le atizó con la culata de la pistola. Claro, claro, eso se lo cree cualquiera aunque la calle estuviera llena de gente y nadie lo viera. Eso, cualquier juez debe creérselo aunque ninguna de las voces participantes en la instrucción (menos dos) lo afirme. En este caso ni siquiera hay posibilidad de que un tercer agente ratifique la versión de sus compañeros, pues lo que sí ha quedado acreditado es que en el lugar se encontraban los dos solos y los refuerzos llegaron después.

¿Y qué hay de Souleymane? Pues sería divertido si no fuese vergonzoso y esta desgracia no pudiese complicarle mucho la vida sin razón ni motivo. Leed con atención:

– Según el auto de sobreseimiento, Souleymane intentó huir y acabó cayendo al suelo junto al agente que le perseguía. La pistola del policía local salió despedida, pero éste la recuperó inmediatamente. Souleymane le golpeó para evitar que lo detuviera y por eso el agente tuvo que golpearle “con la culata de la pistola en la parte posterior de la cabeza”.

– Muy diferentes son las versiones de los testigos, que hablan de dos personas persiguiendo a varios chicos negros y haciendo caer varias motos aparcadas en la carrera, describen a un policía empujando contra la pared a un chico negro y golpeándole en la cabeza con el arma, afirman que un policía golpeó con una pistola en la cabeza a un joven al que había agarrado haciéndole sangrar abundantemente, o cuentan cómo unas quince personas se acercaron sorprendidas por lo que habían visto y decían a los agentes que no golpeasen más a los jóvenes. En todo caso, nadie declara haber visto a Souleymane agredir o hacer intento de ello “a ninguna de las personas que le perseguían”. Tampoco a Serigne.

– Pero resulta que la versión del propio atestado policial también es distinta al relato del auto. Según el atestado, Serigne da una patada en el tobillo a uno de los agentes antes de que este le reduzca, detenga y lea sus derechos, y Souleymane “acomete” hacia el policía haciendo que este caiga con él al suelo y que el arma reglamentaria del agente salga despedida de su funda. Es entonces (preparaos, que viene lo mejor…) cuando el policía recupera el arma rápidamente y agarra a Souleymane, que intentaba quitarle la pistola, sin otra opción que usar la pistola como porra contra la nuca del detenido, que acaba detenido mientras le leen sus derechos. ¿Seguían en el suelo? ¿Ya se habían levantado? ¿Qué droga habían tomado los testigos que presenciaron la escena para tener una versión tan diferente y no ver nada de eso? ¿Venían corriendo o no? ¿Quién? ¿Quién no? ¿Qué testimonios encajan más o menos con una u otra versión? ¿Cómo se dirime la verosimilitud de un relato y cómo se toma otro por cierto para hacer encajar en él lo que convenga y despreciar lo que lo contradiga?

Hala, ahora a presentar recurso ante la audiencia Provincial, como siempre.

Grupo Derechos Civiles 15M Zaragoza.

[Nota extra: por si faltan “encajes”, sabed que mientras los testigos declaran que fue la acción de los policías la que hizo caer las motos aparcadas en la acera, según los agentes fueron dos jóvenes negros los que, escapando con sus bultos, chocaron entre ellos junto a las motos y derribaron dos de ellas. Sería lo de menos si no pudiera implicar otra denuncia y un desembolso de dinero, de nuevo, sin razón ni motivo].

 

 

One thought on “Sinrazón y vergüenza. Otro capítulo esperpéntico sobre lo justo y la justicia. En apoyo a nuestros vecinos Souleymane y Serigne

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *