Sobrevivir debería dejar de ser delito

Llevamos muchos meses hablando de Zaragoza no se Calla, como Campaña que aglutine a todas aquellas personas y colectivos que en esta ciudad rechacen el racismo institucional, defiendan la libertad de expresión y reivindiquen la justicia social por encima de cualquier forma de represión penal como forma de resolver los conflictos sociales. Sabemos que un minúsculo sindicato ha puesto una querella por injurias y calumnias contra un activista (Idrissa, expresidente de la Asociación de Inmigrantes Senegaleses de Aragón), vecino de Zaragoza, por denunciar los abusos policiales que se cometen contra otros vecinos que se dedican a vender en la manta como medio de supervivencia; sabemos también que otros dos vecinos de Zaragoza (Souleymane y Serigne) esperan sendos juicios por atentado, después de que la Policía Local los persiguiera por el centro de Zaragoza, el pasado mes de Octubre de 2017, causando una herida en la cabeza a uno de ellos.

Pero la maquinaria represiva no descansa; es cierto que funciona con desesperante lentitud, pero sigue cebándose con la población más vulnerable: en este caso vecinos de Zaragoza, inmigrantes que luchan por una vida digna, enfrentándose a todo tipo de trabas que les marcan por su condición de extranjeros, al racismo institucional, expresado además, por medio de denuncias penales que les criminalizan y pueden anular cualquier posibilidad de desarrollar esa vida digna a la que cualquier persona aspira.

Mientras todo lo que hemos contado arriba, sigue en marcha y, parece que todavía para largo, nos hemos enterado de que Mamadou también tiene dos juicios pendientes. ¿Quién es Mamadou? Mamadou fue detenido el pasado 10 de Marzo de 2018, ya lo contamos aquí: http://derechosciviles15mzgz.net/2018/03/contra-la-represion-recuperemos-nuestros-derechos-tambien-de-las-personas-migrantes-por-la-igualdad.html fue la tarde en la que un grupo de vendedores ambulantes intentaban extender sus productos en el Paseo de la Independencia, cuando fueron recriminados por el Vigilante de la tienda Berksha del Paseo de la Independencia, nº 4, aunque ninguno de los vendedores había intentado entrar en esa tienda cuyos clientes entraban y salían con normalidad.  En la discusión entre el vigilante y los vendedores llegó la Policía Local, generando la correspondiente huida generalizada, uno de ellos, Mamadou fue agarrado con fuerza por un agente de la policía local y recibió un golpe en el labio, fue detenido y trasladado a Comisaría.

Más tarde aún pasaron más cosas: 8 inmigrantes identificados en pleno centro, mientras que a sus acompañantes blancos se les dejó marchar, dos de ellos son trasladados a Comisaría, junto con Mamadou y uno de ellos fue trasladado al CIE de Aluche.

Resulta que contra Mamadou se iniciaron sendos procesos judiciales por delito contra la propiedad industrial (el habitual que se aplica a la venta ambulante de los manteros) y por atentado, al resistirse a la detención por parte de la Policía Local y, por supuesto, el proceso ha seguido adelante. Él también denunció a la Policía por el golpe sufrido en el labio, por supuesto, su denuncia se archivó.

Lo que sucedió aquel 10 de Marzo generó una campaña de apoyo y denuncia sobre todo por la persona que fue trasladada al CIE y que estuvo varias semanas, con la amenaza de expulsión y que, al final fue liberado. Se recogieron firmas a un Manifiesto que, más de un año después, sigue completamente vigente:

Rechazamos estas actuaciones porque muestran el racismo y afán represivo por parte de las fuerzas de seguridad contra las personas que intentan sobrevivir mediante la venta ambulante, como es el caso de Mamadou, sin que exista otra solución para este colectivo, por parte del Estado, que no sea el acoso, la violencia, la cárcel o la expulsión.  Forman parte de una política represiva, incapaz de reconocer los derechos de todas las personas sea cual sea su raza y condición, dedicada a “resolver” conflictos sociales que requieren de más justicia social y no simples intervenciones policiales, en las que el abuso contra el más débil es uso y costumbre habitual.

Exigimos el cese del acoso y la persecución permanente de nuestras vecinas extranjeras. Exigimos el respeto a su dignidad y todos sus derechos con la misma convicción con la que exigimos los nuestros, pues son los mismos.

Los juicios son el próximo 29 de Abril, a las 9’45 h. por delito de atentado, en la Sala, nº 13, en la 1º Planta, en la Avenida Ranillas (Juzgado Penal nº 5, Edificio Fueros de Aragón) y el 8 de Mayo, a las 10 h. por delito contra la propiedad industrial, en la Sala , nº 1, también en la Avenida Ranillas, (Juzgado Penal nº 1, Edificio Fueros de Aragón).

Queremos que esta rutina represiva no nos lleve a olvidar que se están poniendo en juego los derechos humanos, la igualdad y la vida digna de todas las personas, por eso, vamos a seguir denunciándolo para que no pase desapercibido y animamos a que todo el mundo haga lo mismo.

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