
Defender la escuela pública parece haberse convertido en los últimos tiempos en algo peligroso. Cualquier persona que porte una camiseta verde o que proteste de manera pacífica ante nuestros responsables políticos, se convierte de inmediato en un elemento disruptivo al que hay que amedrentar y controlar.
No es la primera vez que esto sucede. Todos recordamos la grotesca situación que se produjo cuando la Consejera de Educación, Dolores Serrat, invito a nuestras AMPAs a una reunión a la que posteriormente no nos dejó acceder, o, posteriormente, la protesta de los ‘tupper’ que ahora se pretende juzgar como un atentado.
Los padres y madres siempre hemos creído que la democracia no puede construirse sin la participación crítica y activa de los ciudadanos. Esa es nuestra tarea día a día en nuestros colegios y en nuestras asociaciones.
Por eso la espiral en la que han entrado nuestras instituciones, demonizando cualquier disidencia, intentando asustar a los ciudadanos, intentando acallar cualquier protesta mediante la represión, nos parece peligrosa ya que socava las bases de la democracia.
No queremos que nuestros hijos e hijas crezcan con miedo ante las instituciones que supuestamente deben protegerlos (eso es lo que pasa cuando se identifica a sus padres indiscriminadamente); no queremos que aprendan que expresar su disconformidad es un delito y que lo único que se puede hacer es agachar la cabeza y votar cada cuatro años; no queremos que crezcan en una sociedad en la que los intereses de unos pocos se encuentren por encima del bien común.
Por todo ello exigimos que cesen estas prácticas intimidatorias y que atentan directamente contra la libertad de expresión y la democracia.»