Articulo publicado en Arainfo en el especial #20voces10años15m

Guías de derechos para manifestantes, instrucciones sobre identificaciones y sanciones, talleres de recursos administrativos, denuncias públicas, alegaciones, concentraciones, recursos, charlas, pancartas, juicios… partes médicos, exámenes forenses, funerales.

Entre una depresión y un colapso, la década que empezó con el 15-M continuó con el proyecto de una multirreforma penal que entraría en vigor en 2015 y hoy sigue gozando de excelente salud. Burorrepresión, uso de atestados policiales como pruebas de cargo, controles racistas, penalización de la pobreza, criminalización de ideas políticas… todo eso llevaba tiempo haciendo mucho daño.

A pie de calle, las ordenanzas municipales venían allanando el camino de la arbitrariedad policial y el castigo administrativo, esas herramientas tan propias de una democracia plena. Para todo lo demás, cada sarta de porrazos por encima de la cintura, cada desahucio, cada suicidio desesperado, cada mujer asesinada, cada lista de espera sanitaria, cada aula con goteras, cada condena espuria de la violencia, cada mordida de corrupción sistémica o cada banderazo por la sumisión patriótica imprimen la marca de un daño social evitable, una Marca España que no es exclusiva pero sí insoportable.

De minas y fábricas a riders o kellys, huelgas estudiantiles, encierros contra la Ley de Extranjería o manifestaciones antifascistas; desde jardineros y bomberos a maestras, enfermeras o limpiadoras (la explotación también se reparte por género); no-derecho a techo, privatización de cada esquina pública… Sigue creciendo el daño social y se sigue asegurando con detenciones, montajes, imputaciones, prisiones provisionales, multas, penas de banquillo y condenas de cárcel.

Penal o administrativo, el castigo se reparte al vuelo en huelgas, redadas, cíber-redadas, sentadas, piquetes, bicipiquetes, concentraciones, desahucios, tweets, manifestaciones, canciones, títeres, artículos de prensa, chistes, archivos policiales (listas negras) de activistas….

Ayer mismo, 8 de marzo, mientras escribíamos esto, el derecho fundamental de reunión y manifestación se prohibía selectivamente. Hoy mismo, 9 de marzo, dos sentencias del TEDDHH condena a España por abuso policial, por no investigar la denuncia por dicho abuso policial y por vulnerar la libertad de expresión. Van 12 sentencias y nadie se despeina.

Como la lectora de Arainfo ha tenido oportunidad de seguir en esta web (gracias, Arainfo) el trabajo del Grupo DDCC15mZgz durante los últimos años, lo que sigue es un brevísimo resumen de testimonios que ilustra nuestra experiencia con ese elefante en la habitación llamado “violación de derechos fundamentales”, un resumen incompletísimo pero suficiente para pensar en el patético sistema que, según se dice, “nos hemos dado entre todas”. Este es nuestro aporte, sin puntos y aparte, al respecto de la(s) violencia(s) que vivimos y que el barullo de una política institucional secuestrada y tutelada no nos va a resolver.

*Cuatro agentes del CNP de paisano paran a cuatro viandantes. A uno lo tiran al suelo para esposarlo y detenerlo. Multan a los otros tres. Los golpes siguen en el calabozo y la fiesta acaba con “fractura en estallido del suelo de la órbita derecha”. El ojo parece salirse de su cuenca. La lesión implica cirugía, cuatro meses de recuperación y pérdida del empleo.

En el juicio, un año después, la víctima es absuelta de los cargos por lo que no hizo y la tortura cometida queda impune. No hay indemnización, responsabilidad subsidiaria del estado, ni culpables. Será que ese pómulo estalló en un asombroso y espontáneo caso de rotura ósea bajo custodia. El juicio cuesta al agredido 300 euros de multa y 1.500 en gastos.

* Alguien infringe la prohibición de fumar en un concierto y acaba recibiendo una paliza a manos de varios agentes de la UAPO. Tres años más tarde es condenado a una multa de 4.300 euros. Nadie responde por la paliza. * Un joven que viste una sudadera con las iniciales A.C.A.B. es parado, identificado y denunciado por dos motoristas de la UPR (CNP).

* Una mujer acaba en los calabozos de Ranillas tras una redada nocturna en un bar. El mismo agente que le rompió el tabique nasal de un cabezazo le denuncia por resistencia y atentado. En comisaría sufre tratos degradantes y necesita atención psicológica durante meses. ¡Culpable! El policía (equipado, medio metro más alto y 50 kilos más pesado que ella) es declarado inocente.

* Miguel Ángel muere bajo custodia policial en la Comisaría de Ranillas y, tras un largo proceso, todo queda sin respuestas ni responsabilidades. * Roberto muere 16 meses después en la misma comisaría, con mismo resultado: ninguno.

* Un agente cachea a un joven, le hace quitarse las zapatillas, agarra su cabeza y la presiona contra la pared, mientras otros le dan porrazos. Ya en el suelo, le agarran del cuello y dan puñetazos y en cara y cuerpo. Muchos contra uno. Sangra por la nariz mientras le atan los pies con una cinta. Le tumban en el asiento trasero del vehículo rodeándole cuello y cara con el cinturón de seguridad. Se ahoga. Una agente hace burlas y le lanza besos desde fuera de la ventanilla. Tiene DNI. “¿Desde cuándo hay negros españoles?”. Él acaba condenado y su denuncia en la basura.

* Dos amigos son identificados en la calle por dos agentes de PL. Uno revisa sus documentos, los tira al suelo y detiene a uno. Pasa dos noches en comisaría y sale denunciado por atentado. Se supone que he roto una pierna a un policía con un palo, pero no había ningún palo y yo luego he visto trabajando a ese mismo policía que no paraba de decirme lo del palo. Para evitar cinco años de cárcel, acaba reconociendo lo que nunca ocurrió y acepta una “rebaja” que suma, entre indemnizaciones y multas, 13.630 euros.

* Caminaba por el Rastro de Zaragoza. Fui detenido por la Policía Local y trasladado a la comisaría del Actur. Me quitaron lo que llevaba recogido en una sábana y también 65 euros porque procedían, según la Policía, de la venta ilegal, cosa que no es cierta. Acaba juzgado y condenado por delito contra la propiedad industrial.

* Paseaba por el rastro para comprar alguna cosa. Me encontraba junto a un chico mantero que, de repente, salió corriendo. Sus cosas quedaron en el suelo. Llegaron cuatro policías secretas y me detuvieron de malas maneras, tirándome al suelo boca abajo e inmovilizándome. Nunca se identificaron ante mí como policías. Uno dijo que yo no vendía, pero otro respondió: ‘¡qué más da, todos los morenos son iguales, hijos de puta!’. Me esposaron y llevaron al calabozo. Al día siguiente declaré en el juzgado y me dejaron libre. En el juicio, un policía decía que yo le había dado un golpe en la cara. El otro no dijo nada. Mi sentencia fue 180 euros de multa y 210 euros de indemnización al policía. 40 euros al mes para evitar la cárcel.

* Sin identificarse previamente, un agente sin uniforme pide la documentación a un viandante que le responde: “no te conozco, no todos los negros te conocemos”. Le insulta, le conduce a una calle apartada, tira su móvil al suelo, le coge del cuello, le amenaza y le golpea con una porra. Previo paso por el Hospital Provincial, acaba en comisaría. Denuncia la agresión, pero quien pasa varios días “de baja” es el agente, que también le denuncia a él. Adivinad quién acaba condenado.

* Gobernar, muchas veces, es repartir dolor, decía un ministro en 2012.

* Una tarde de sábado, en el paseo de la Independencia, la iniciativa de un guarda de seguridad privada y el despliegue de PL y CNP cosechan un inicio de procedimiento de expulsión, un ingreso en el CIE de Aluche y una denuncia por resistencia y atentado.

* En el Rastro, otro inmigrante es detenido por vender en la manta y trasladado a la cárcel.

* Las actuaciones se repiten en fiestas, sobre todo en pilares y navidades, en calles céntricas, contra vendedores ambulantes y puestos de artesanía, con requisas sin actas completas de material incautado y sin garantías o explicaciones sobre su posible devolución.

* Un maliense menor de edad es juzgado como adulto por delito de falsedad documental: la policía certifica su pasaporte como válido pero la Fiscalía no se fía por su lugar de nacimiento.

* Otro vecino de Zaragoza con 8 años de arraigo es detenido en una redada racista y trasladado al CIE. El recurso contra la orden de expulsión se retrasa por el obligado pago de tasas o solicitud de justicia gratuita. Un año después, con la expulsión ejecutada, un juez resuelve que “la orden de expulsión no era pertinente”.

* Un vecino de Zaragoza que lleva veinte años en España, entró con la documentación en regla buscando una vida digna para él y su familia, aprendió castellano, trabajó en el campo, consiguió la tarjeta de residencia permanente, cometió un error, entró en prisión, pagó su condena, rehízo su vida, formó una familia y encontró trabajo a jornada completa, es expulsado en 48 horas, sin previo aviso, un año después de salir de prisión, sin asistencia letrada y sin poder despedirse de a su familia.

* Es mucho más efectivo expulsar que encarcelar, decía un ministro en 2012.

* Una organización fascista sale a la calle y Delegación del Gobierno calla. Un grupo de antifascistas protesta y los antidisturbios identifican a quienes portan la pancarta (Basta de agresiones fascistas), cargan, hieren a varias y detienen a una.

* Diez personas son juzgadas por participar en una manifestación antifascista en el barrio de Las Fuentes. Algunas ni siquiera estuvieron allí. Las detenciones se practican lejos del lugar, horas después. Prisión preventiva, miles de euros en fianzas y peticiones de 8 años de cárcel que acaban en casi nada, pero ese casi es horrible.

* Un detenido por participar en otra contramanifestación antifascista nos cuenta esto: Vejaciones, insultos, amenazas de muerte. En definitiva, tortura. Estuve esposado 25 minutos con las muñecas torcidas y por detrás. Las esposas me apretaron tanto que cuando me las sacaron tenía las manos azules y lloré a rabiar al sentir la sangre circular otra vez. […] Además de dos de los que me detuvieron, conté otros seis o siete diferentes que disfrutaban realizando su labor de tortura y vejación. Por cierto, no me leyeron los derechos en ningún momento. Sin embargo, tan mal me vieron que me llevaron de urgencias a un hospital sin informarme de dónde íbamos.

* En el caso más reciente, cuatro jóvenes acaban condenados a seis años de cárcel cada uno por ir a una manifestación contra un partido político ultrademócrata (uno de ellos ni siquiera acudió). En el juicio, las pruebas no las presenta la acusación (encargada de probar los cargos) sino la defensa, precisamente porque no hay prueba que apoye el relato de los policías, pero la versión de los agentes vuelve a funcionar como prueba suficiente en un proceso penal.

* La esencia del fascismo consiste en no hablar de acumuladores y desposeídos para hablar de amigos y enemigos, para que la víctima obedezca al agresor de su mismo color y para que desahogue su impotencia contra sus iguales de otro color. El fascismo habla de diferencias para callar a quien hable de desigualdades. Protege los privilegios acumulados en un orden criminal explotando la demonización de quien no pueda sobrevivir a ese orden o no lo acepte.

* El Ayuntamiento de Zaragoza promueve la campaña No seas cómplice, sólo ganan las mafias, otra herramienta para criminalizar la venta ambulante que tiene como responsable a la consejera de Economía, Innovación y Empleo, ex-directora de comunicación del Grupo Iberebro (2014-2016) y ex-directora del proyecto Torre Village (2016-2018). Qué casualidad. Nuestra contra-campaña se titula No seas cómplice, no compres esta basura, y sus contra-lemas son estos: ¿Qué importa la evasión fiscal? No te preocupes por el trabajo esclavo. Las multinacionales molan, si eres pobre te jodes. * Convertida en tradición, la represión contra centros y colectivos libertarios se reactiva con ataques que usan el comodín de la “amenaza terrorista” cuando conviene. España y Chile firman un acuerdo de cooperación policial que señala al “monstruo anarquista internacional” y comienza la Operación Pandora. Le siguen Pandora II, Piñata, Ice…

Unas 50 personas son detenidas y acusadas de lo peor, pero los montajes se deshacen. Todas acaban libres y sin cargos. Las investigaciones se cierran sin una sola condena pero los meses de prisiones preventivas, miles de euros en fianzas y propaganda de basura mediática no los quita nadie.

Hoy volvemos a escuchar el mismo cuento sobre un monstruo organizado que usa mecheros del mismo color y conspira para quemar todos los contenedores de Contenedorlandia. La historia se repite. Y apesta.

* El terrorismo anarquista se ha implantado en nuestro país, decía un director general de la policía en 2014.

* Si padeces asma y una enfermedad pulmonar obstructiva crónica te expone a un alto riesgo ante el Covid-19, estás incapacitada para trabajar y al borde del desahucio, tu pensión es miserable, sacas a pasear a tu perro y discutes con una vecina, gracias a la policía puedes acabar condenada a pagar una multa con el dinero que no tienes o pasar 15 días en la cárcel.

* La madre de un preso en Zuera denuncia que su hijo ha sufrido lesiones graves por parte de funcionarios y sin que ningún médico haya ido a asistirle incluso después de comunicarlo al juzgado de guardia. La dirección de la cárcel le impide ver a su abogada: Las visitas están suspendidas, salvo urgencias –valoradas por la propia dirección, claro.

* Esto (ver video – gracias, KoinéTV 😉 ) ocurrió en mayo de 2020. Es atroz. La persona que intentó grabar la “intervención” del CNP en su comunidad de vecinas se quedó sin móvil durante un fin de semana. El juicio se celebrará muy pronto.

* Todo eso y muchísimo más ha pasado y sigue pasando en el marco de un “arreglo institucional” que esparce toneladas de daño social, un ciclo de propaganda ensordecedora que consiste en gritar nada el 95% del tiempo y disimular el 5% restante, para que nuestra reacción se quede en una sucesión de exclamaciones eterna, inocua y digitalizada: ¡huy, lo que ha dicho Fulano!, ¿has visto qué ha dicho Mengano?

El medio es el mensaje, el mensaje ya no necesita contenido y el contenido no necesita ser puesto en práctica. Mientras tanto, el día a día de cada vez más personas es cada vez más cruel. ¡Se puede ser progresista y hacer necropolítica! En este estado de derecho que abandona los derechos, la pandemia larga (la del capitalismo de saqueo) sigue expandiendo miseria para reconcentrar riqueza. La pandemia reciente (la del virus) normaliza y explota esa excepción permanente que para una mayoría ya era “normal”.

Un ex-juez y ministro de Interior es señalado siete veces por el TEDDHH por no investigar denuncias de tortura. Pasarse por el arco del triunfo esas sentencias, los informes de Naciones Unidas y los del Comité europeo para la Prevención de la Tortura también es Marca España.

El enaltecimiento del terrorismo, ese delito-comodín, ha multiplicado por cuatro sus condenas desde 2011. Ni un paso atrás en el racismo de estado, su ley de extranjería, sus tecnologías de vigilancia y represión, sus vuelos de deportación y su terror cotidiano.

Un saqueo de rescates y ajustes inauguró la década, pero otro de fondos europeos y mafias corporativas la prolonga. Una campaña de ilusionismo acompañó el primer saqueo pero otra, hecha con mentiras renovables, prepara el segundo. La década que comenzó en las plazas no puede acabar con un empacho de estiércol fascista ni con otro fraude pacificador.

No es que “no nos representen”, es que no queremos ni necesitamos que lo hagan. Lo que nos representa es la seguridad de los derechos de nuestras vecinas y no el derecho a la seguridad de quienes deciden y negocian con nuestras vidas. No somos consumidoras de espacio público ni espectadoras de la privatización del último metro cuadrado de nuestra ciudad, sino gente que habla, se organiza, actúa y respira junta.

Queremos pelear nuestro derecho a vivir en sociedad como seres humanos y no como autómatas de una normalidad teledirigida y patógena. Estamos convencidas de que esa pelea pasa por cultivar y multiplicar todo tipo de iniciativas autónomas, hechas con las manos y prevenidas de la servidumbre mercantil de las instituciones, porque sólo la gente ayuda, sirve y salva a la gente.

Seguimos teniendo todo por hacer, porque la paz con justicia que queremos no pasa por más cárcel, protocolos policiales, cosmética participativa, basura xenófoba o hipocresía progresista. Ésa es la principal lección de estos diez años: ¡tu enemigo no es quien sobrevive al mar o rebusca en la basura!; ¡tu enemigo viaja en primera clase, vive amurallado, disfruta del panorama y recoge los beneficios!

Se trata de politizar nuestro dolor y recuperar la definición de solidaridad que nos fue robada hace tiempo. Eso sí son valores superiores y no el constitucionalismo de cartón que permite seguir arrancando ojos, desahuciando, suicidando, quemando chabolas, asesinando, culpando al pobre de lo que haga falta o arrojando inmigrantes explotados hasta la muerte a la puerta de un hospital. Esa violencia no amenaza su democracia. La fábrica de violencia no tolera que hablemos de la violencia que fabrica.

* En una democracia plena como es España, la violencia es inadmisible, recita un presidente del gobierno en 2021.

* Nuestra violencia es existir, respondemos nosotras.

* En Linares, un vecino sobrevive de milagro a las postas disparadas por la policía cuando la ciudad protestaba por la paliza de dos agentes fuera de servicio a un padre y una hija menor. ¡Pensad en Altsasu y comparad la cara de una víctima con la camisa de la otra!

* Manifestaciones por la libertad de Pablo Hasél y muchísimas razones más son convocadas en otras tantas ciudades del estado. En los primeros días, las detenidas se cuentan por cientos y los reyes del foam amputan otro ojo, el enésimo, en Barcelona.

* En Zaragoza, con cuatro jóvenes antifascistas recién condenados a seis años de cárcel sin pruebas, las convocatorias reúnen a pocos miles de personas y una generosa presencia de antidisturbios, sin más “problemas de orden público” que uno gravísimo: comprobar el efecto de la manipulación y la desinformación masiva sobre esa parte de la población, que no se identifica con las manifestantes sino con la policía que las rodea –esa policía que no duda en “hacer su trabajo” cuando le envían a desahuciar a quien le aplaude desde sus balcones.

Por muchas vueltas que dé el rodillo de la amnesia, lo que cuenta La Cifra Negra, Idrissa, Ciutat Morta, Tarajal, Non dago Mikel? o Samba sigue ahí. Patricia, Mame, Íñigo, Idrissa, Luck, Roger Chimi, Blaise, Oumaru, Mohamed, Jeannot, Keita, Larios, Youssouf, Usmane, Samba, Yves, Armand, Raouda, Miguel Ángel, Libardo, Elhadji, José Ángel, Gustavo, Roberto, tantísimas otras, allá donde estéis: descansad en paz. A las supervivientes, un abrazo enorme. A las personas y colectivos con las que hemos caminado estos años: gracias. Como escribió alguien mientras recuperaba la visión de un ojo reventado por pura y plena democracia: ni perdonamos ni olvidamos, seguimos.

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