La ley como instrumento de extorsión policial.

Derechos_migrantes2-foto_Alvaro_Herraiz_San_Martin_CC10

LA LEY COMO INSTRUMENTO DE EXTORSIÓN POLICIAL

La siguiente denuncia pública refiere a un caso de abuso policial en Zaragoza, otro abuso entre tantos, vergonzoso e intolerable, que jamás debería haber sucedido en nuestra ciudad ni en ninguna otra.

Un día de abril de 2014, estando junto a varias personas más en la calle Boggiero (barrio de San Pablo), Aliou vio llegar a dos agentes de la PL. Sin motivo aparente, solo él y un amigo fueron separados del grupo. “Venid aquí los dos. Documentación”. Ellos mostraron sus documentos a uno de los policías, este los revisó y, al acabar, en lugar de devolvérselos, los tiró al suelo. Solo el amigo de Aliou respondió: “¡esto no puede ser!”.

El policía acusó a Aliou de llevar un palo con él. Ahí no había ni palo ni nada que se le pareciera, pero le detuvieron y lo llevaron a comisaría. Pasó dos noches en el calabozo, sin intérprete (por supuesto), para salir, como por arte de magia, con una denuncia por atentado contra la autoridad – ¡nada más y nada menos que romper una pierna a uno de los agentes! Estando en el calabozo, el mismo policía siguió repitiéndole: “llevabas un palo”.

Según explica Aliou, se supone que he roto una pierna a un policía con un palo, pero no había ningún palo y yo he visto trabajando a ese mismo policía que no paraba de decirme lo del palo.

Aliou no tenía dinero para contratar los servicios de un abogado e ignoraba la gravedad del problema en que se había visto envuelto – no olvidemos que entre las muchas razones de su confusión se incluye NO HABER HECHO ABSOLUTAMENTE NADA. Para no ser enviado a prisión, acabó viéndose obligado a reconocerse culpable y aceptar, entre multas e indemnizaciones, un pago de 13.630 euros resuelto en acto de conformidad el lunes 16 de mayo por el Juzgado de lo Penal nº1 de Zaragoza.

Insistimos: para evitar una petición de 5 años de cárcel, Aliou acabó reconociendo unos hechos que nunca habían ocurrido y aceptando una “rebaja” de las acusaciones que implica, entre indemnizaciones y multas, el pago de un total de 13.630 euros. El resultado de esa “rebaja” fue, entre multas e indemnizaciones:

1 delito de resistencia (art. 556 CP) = 1.080 euros.

2 delitos de lesiones (art. 147 CP) = 1.080 euros.

1 falta de lesiones (art. 617.1 CP) = 90 euros.

+ agravante de reincidencia (art. 22.8 CP) por resistencia (denunciar por resistencia es poco menos que un recurso utilizado “por defecto” en los abusos cometidos por la PL).

Indemnización de 600 euros a uno de los agentes.

Indemnización de 30 euros a otro.

Indemnización de 10.680 euros al “presunto agredido”. [1]

Indemnización de 82.16 euros al Ayuntamiento de Zaragoza.

Somos perfectamente conscientes de que un caso como este también evidencia la coyuntura de extrema debilidad que atraviesa el movimiento social en Zaragoza y la mayoría de colectivos que lo componen. Esto no habría ocurrido si Aliou, como tantos otros vecinos que sufren la violencia y el abuso policial, se encontraran acompañados y protegidos por una organización social fuerte que reaccionara con eficacia ante problemas como este. No podemos negar la evidencia. Eso significa que debemos reconocer nuestra actual debilidad organizativa como colectivos de base y asumir, por lo tanto, la parte de responsabilidad en la respuesta que nos corresponde a todos y todas – aunque no entraremos aquí a valorar las causas que han conducido a esta situación.

También somos conscientes de las consecuencias que implica ese desenlace a efectos jurídico-penales – pero no podemos aceptar que el argumento jurídico de “haberse reconocido culpable” sea suficiente, en un caso como este, para censurar una denuncia política y social que señala el uso espurio y corrupto de las “herramientas legales”.

Dicho todo eso, entendemos que nuestro deber es poner en conocimiento de la opinión pública y las “autoridades competentes” que, sentencias y actas de conformidad aparte, este caso puede representar un ejemplo gravísimo de una práctica demasiado habitual entre los miembros de los llamados “cuerpos de seguridad” del Ayuntamiento de Zaragoza: el uso arbitrario de las herramientas (legales e ilegales) atribuidas al ejercicio de sus funciones en beneficio propio y a costa de personas especialmente expuestas a ese abuso y sin suficientes recursos para protegerse. La lista de testimonios en demasiado larga. En este caso concreto, mucho nos tememos que un ser humano pueda haber sido tratado como fuese un boleto de lotería. Y que el premio gordo haya ascendido a 10.680 euros. El segundo premio, a 600 euros. El tercero, a 30 euros. Y la pedrea, de 82,16 euros, para el Ayuntamiento de Zaragoza – responsable último de los actos cometidos por los agentes de la Policía Local.

Aunque la vía judicial está agotada a falta de pruebas que pudieran demostrar lo que sucedió realmente, otras vías no lo están. El “respeto” a los medios judiciales no agota nuestra voluntad de justicia, pues es un hecho desgraciado que ley y justicia no siempre coinciden. Llegados a este punto, que cada cual haga lo que debe. Nosotros y nosotras lo tenemos claro. Solo el pueblo defiende al pueblo. Somos los vecinos quienes primero debemos defender a nuestros vecinos del abuso y la injusticia.

NUNCA MÁS, NI EN ZARAGOZA NI EN NINGUNA PARTE [2]

Grupo Derechos Civiles 15m Zaragoza – junio de 2016

[1] Hemos retirado de la información contenida en el acta de conformidad los números de identificación de los tres policías – en cumplimiento, ha de añadirse, del artículo 37.23 de la Ley Mordaza [Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana].

[2] En el momento de escribir este documento, el 30 de mayo hacia las 19h, otro vecino senegalés ha sido identificado por la Policía Local de Zaragoza mientras caminaba con un compañero por la calle Alfonso. Ni siquiera estaba vendiendo en la calle, así que la escena que llamó la atención de los agentes era muy simple: dos negros caminando. Los agentes, que circulaban en el coche nº X [número omitido por la misma razón que en la nota 1], se han quedado con la mercancía que llevaba (gafas de sol) sin registrar la “requisa” ni dar al afectado documento alguno en el que quede constancia del material incautado. Por eso denunciamos que nuestro vecino ha sufrido un robo de manos de la PL.

http://derechosciviles15mzgz.net/wp-content/uploads/2016/05/UAPO-PL-RACISMO.pdf